Como habréis podido observar, desde hace algún tiempo, cuando hacíais una búsqueda en Google —si es que todavía buscabais allí—, aparecían una serie de preguntas y respuestas que después evolucionaron hacia los resúmenes generados por inteligencia artificial.
Pues ahora ha llegado una nueva evolución: el Modo IA de Google.
Y esto no es un pequeño cambio de diseño. Es una nueva forma de buscar que rompe con la clásica lista de resultados que lleva con nosotros prácticamente desde el nacimiento de Google.

Es una nueva pestaña dentro del Buscador y de la aplicación de Google que ofrece una respuesta elaborada mediante inteligencia artificial.
Además, permite profundizar mediante nuevas preguntas, consultar enlaces a páginas web y realizar búsquedas utilizando texto, imágenes o voz.
No es exactamente un chat separado del buscador.
En cristiano: es Google Search con cerebro.
Cuando haces una consulta compleja, el sistema puede dividirla en varios subtemas, realizar distintas búsquedas en paralelo y reunir la información en una respuesta más completa.
Por ejemplo, en lugar de hacer cinco búsquedas diferentes, puedes preguntarle:
“Tengo tres días en Valencia. ¿Qué puedo visitar cerca de mi hotel y dónde puedo comer sin gluten?”
El Modo IA intentará organizar la respuesta teniendo en cuenta todas esas condiciones.
Después podrás seguir preguntando para cambiar el presupuesto, solicitar otras alternativas, comparar opciones o añadir nuevas condiciones sin empezar de cero.
La búsqueda deja de ser una sucesión de consultas aisladas y empieza a convertirse en una conversación.
De momento, no.
El Modo IA aparece como una opción adicional dentro del buscador. Si quieres consultar los resultados clásicos, puedes volver a la pestaña habitual y seguir viendo los enlaces ordenados como hasta ahora.
La diferencia es que ya no tienes que abrir diez páginas para empezar a construir una respuesta. Google intenta hacer una primera parte del trabajo por ti.
Como ocurre con cualquier sistema de inteligencia artificial, el Modo IA puede equivocarse, interpretar mal una consulta o presentar información incompleta.
Por eso sigue siendo importante consultar los enlaces utilizados como apoyo, contrastar los datos relevantes y verificar la información con criterio.
La IA puede acelerar la búsqueda, pero no elimina la necesidad de revisar las fuentes.
El cambio más importante consiste en dejar de buscar únicamente con palabras sueltas y empezar a explicar mejor lo que necesitas.
Cuanto más contexto, condiciones y detalles incluyas, más posibilidades tendrá el sistema de construir una respuesta útil.
Abre Google, escribe tu consulta y selecciona la pestaña Modo IA.
Pregunta como hablarías normalmente. No hace falta limitarse a dos o tres palabras clave.
Puedes explicar tu necesidad, añadir condiciones, indicar un presupuesto o aportar contexto.
Cuando pueda ayudar, utiliza una fotografía de un producto, un documento, un lugar o cualquier elemento relacionado con tu consulta.
Pide alternativas, comparaciones, cambios de presupuesto o cualquier otro detalle sin tener que empezar una nueva búsqueda.
Utiliza los enlaces de apoyo para verificar la información, ampliar detalles y guardar las páginas que te interesen.
Puedes ampliar información en la presentación oficial del Modo IA de Google y consultar la guía oficial para utilizar el Modo IA.
Aquí viene la parte interesante.
Si Google empieza a responder directamente a consultas complejas, las empresas ya no compiten únicamente por conseguir que una persona haga clic en un enlace.
También compiten por ser una de las fuentes que la inteligencia artificial entiende, considera relevante y utiliza para construir su respuesta.
Asegúrate de que tus fichas de producto tengan información clara, actualizada y bien estructurada:
Incluye comparativas claras y responde a las dudas reales de los clientes.
Cuanto más ordenada y comprensible sea la información, más fácil resultará que Google y otros sistemas de IA entiendan qué vendes y en qué situaciones deberían mostrarlo.
Un dato incompleto, ambiguo o desactualizado puede hacer que la inteligencia artificial descarte tu producto frente a otra alternativa mejor explicada.
Crea una página específica para cada servicio y responde claramente a estas preguntas:
Añade preguntas frecuentes basadas en dudas reales, casos de éxito, opiniones y pruebas que demuestren tu experiencia.
No hace falta crear contenido para engañar a la IA.
Hay que crear contenido útil, accesible y fácil de interpretar tanto para las máquinas como para las personas.
Google ofrece también una guía sobre las funciones de inteligencia artificial en Google Search y la forma en la que las páginas web pueden aparecer en estas nuevas experiencias.
Las empresas también tienen que ser fáciles de entender, comparar y recomendar por una inteligencia artificial.
La calidad de los datos, la claridad del contenido y la capacidad para responder a preguntas concretas serán cada vez más importantes.
La búsqueda ya no consiste únicamente en escribir tres palabras y hacer clic en diez enlaces.
Ahora consiste en formular una buena pregunta, profundizar mediante una conversación y verificar la respuesta con criterio.
Y para las empresas, el cambio también es importante: ya no basta con estar bien posicionadas.
También tienen que ser fáciles de entender, comparar y recomendar por una inteligencia artificial.
Welcome to the new search!
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