A raíz de lo que publiqué el viernes sobre la curva de Gartner de tecnologías emergentes, algunos de vosotros me preguntasteis por varias de las tecnologías que aparecen en ella.
Visto que suscitó interés, a lo largo de estas semanas voy a ir desglosando cada uno de esos conceptos. No sé si todos los días, ya veré, que es lunes…
Vamos con el primero: hoy hablamos de inteligencia de decisiones.
La inteligencia de decisiones (Decision Intelligence) es una forma de diseñar, automatizar y mejorar cómo tomamos decisiones: qué datos miramos, qué opciones generamos y cómo aprendemos del resultado.
Para ello combina analítica, reglas, simulación y modelos de inteligencia artificial.
Gartner la define como una disciplina práctica para “ingenierizar” las decisiones y cerrar el ciclo mediante feedback.
La idea es convertir la toma de decisiones en un proceso diseñado, medible, repetible y capaz de aprender de sus propios resultados.
No es humo, pero tampoco es llegar y empezar a usarla.
A día de hoy van apareciendo señales de una cierta madurez:
La inteligencia de decisiones convierte decisiones dispersas en un proceso diseñado, medible y repetible.
Integra datos, reglas, simulación e inteligencia artificial para elegir mejor y más rápido, reduciendo la dependencia de la “intuición del día”.
No obstante, para mí, lo más interesante es que cierra el ciclo de aprendizaje: cada resultado alimenta al siguiente.
Esto permite mejorar la trazabilidad y explicabilidad, reducir el sesgo operativo y elevar la calidad y consistencia de las decisiones.
Reflexión:
Esto no es “otra IA”.
Es la IA poniendo la cabeza en el proceso para que, con cada decisión, aprenda y mejore la anterior.
Muchas veces es difícil ver más allá del día a día y, por eso, una opinión externa profesional puede abrir nuevas puertas y derribar esos muros que no dejan ver el horizonte. Cuéntanos que te preocupa, en qué crees que puedes mejorar, qué te traes entre manos… Si te apetece un café, es que estás preparado.