El otro día, cuando hablaba de Kimi, la IA china, dije, y cito textualmente: “…y en concreto España, que somos uno de los países con mayor adopción de IA en empresas, por encima incluso de EEUU, no invertimos en el desarrollo de una IA Europea propia, con una regulación propia…”.
Bien, pues quiero matizar, porque sí hay un proyecto de IA vivo que viene de España.
Se trata de ALIA, que no es “otra IA más”, sino el proyecto con el que España quiere dejar de ir a rebufo de los modelos en inglés y tener su propia infraestructura pública de inteligencia artificial.
Ya se han publicado los primeros modelos de la familia ALIA, accesibles en abierto a través de su web, y se están poniendo en marcha pilotos reales.
Su visión de futuro es clara: convertirse en la primera gran infraestructura pública europea de IA abierta y multilingüe, reducir la dependencia de grandes corporaciones tecnológicas y permitir que startups, pymes, administraciones y universidades puedan crear productos y servicios avanzados con una base de IA en español, ética, transparente y adaptada a nuestro contexto cultural.
Ventaja: si esto sale bien, tienes una “pieza LEGO” potente y gratuita para innovar sin tener que regalar todos tus datos a terceros.
Limitación: aún está en fase inicial, tendrá que demostrar que compite en calidad con los grandes modelos globales y sortear bien los temas de derechos de autor y gobernanza.
Para que nos entendamos, lo que estamos haciendo es “urbanizar”: creando las calles, colocando red eléctrica y suministro de agua a nuestra IA para que las empresas podamos construir los edificios.
Algo que veo improbable en un ecosistema, el español, formado principalmente por PYMES.
Todo esto está perfecto, aplauso, pero resulta que las grandes tecnológicas en EEUU y China, que a su vez son financiadas directa o indirectamente por los estados, tienen ya edificios enormes que nosotros visitamos constantemente, totalmente accesibles y reconocidos, y que ya están en nuestras empresas porque hemos adoptado su modelo.
El resumen, y lo que yo quería decir con aquello, es que no se está invirtiendo en consonancia con la velocidad que pide el mercado.
No obstante, algo es mejor que nada.
Reflexión: interesa ALIA, sí.
Es el movimiento para que la próxima generación de herramientas no venga solo dictada desde fuera, sino también construida desde aquí.
Muchas veces es difícil ver más allá del día a día y, por eso, una opinión externa profesional puede abrir nuevas puertas y derribar esos muros que no dejan ver el horizonte. Cuéntanos que te preocupa, en qué crees que puedes mejorar, qué te traes entre manos… Si te apetece un café, es que estás preparado.